Dónde se pierden las reservas
- Llamadas en pleno servicio: nadie puede cogerlas, y el cliente no vuelve a llamar.
- WhatsApp respondido horas después: la mesa ya se ha reservado en otro sitio.
- Consultas repetitivas (¿tenéis terraza?, ¿opciones sin gluten?, ¿hasta qué hora servís?) que ocupan al equipo y se responden mal cuando hay prisa.
- Reservas no confirmadas que acaban en no-show y mesas vacías un sábado noche.
Qué hace el asistente con IA
Responde en WhatsApp en segundos y descuelga el teléfono cuando el equipo no puede. Entiende lo que pide la persona (día, hora, comensales, si hay niños o alergias), comprueba disponibilidad en tu sistema de reservas y confirma al momento. Si no hay hueco, ofrece alternativas. Si el grupo es grande o hay condiciones especiales, avisa al encargado.
El día anterior envía el recordatorio y pide confirmación; si el cliente cancela, la mesa se libera y vuelve a estar disponible. Y responde las preguntas frecuentes con la información que tú le das: carta, alérgenos, horarios, aparcamiento, menú de grupos.
Qué gana el restaurante
- Reservas que hoy se pierden por no atender a tiempo, especialmente fuera de horario y en el servicio.
- Menos no-shows gracias a confirmaciones y recordatorios automáticos.
- Un equipo de sala que atiende a los clientes presentes en vez de al teléfono.
- Una base de clientes ordenada: quién reserva, cada cuánto, qué prefiere, para campañas y fidelización.
Qué necesitas para empezar
Tu número de WhatsApp Business (o uno nuevo), el teléfono del local para desviar cuando no se atiende, acceso a tu sistema de reservas o, si no tienes, una agenda que configuramos, y la información del restaurante: carta, horarios, políticas de grupo, alérgenos. En una semana el asistente está tomando reservas reales.